Invierno en el desierto de Djibouti. El sol no siempre brilla de la misma manera para todos.
A eso de las nueve de la mañana, el termómetro marca 90 grados Fahrenheit (32 grados Celsius). Comienzo a cocerme en mi sudor. Mientras tanto, los guías Afares tiemblan bajo camisetas, chalecos y bufandas. Mohamed Youssef, un camellero, se refugia dentro de una parka de marca "Tom Tailor" de china. El único que no se queja es Madoita, el camello guía. Está abrigado y a la sombra gracias a un cobertor de celdas fotovoltaicas de silicio de $600. Es un enchufe eructador, peludo y ambulante para mi teléfono móvil satelital. Nos turnamos para limpiar el polvo de esas celdas con un paño. Una nueva tarea en una antigua ruta en caravana: Limpiar tu camello solar.
Mohamed Youssef wards off the chilly 90-degree evenings with a parka.
Paul Salopek
