El poblado tiene paredes de barro, es antiguo y se extiende a lo largo de un desvanecido camino hajj.
El poblado tiene paredes de barro, es antiguo y se extiende a lo largo de un desvanecido camino hajj. Ibn Battuta, el viajero musulmán del siglo XIV, declaró que sus habitantes eran particularmente confiables: Los peregrinos que viajaban hacia la Meca dejaban sus objetos valiosos bajo el cuidado de estos pobladores. Un fuerte de piedra que custodia las murallas del poblado se posa sobre cimientos que datan de dos mil años atrás.
"El gobierno ha comprado todo el lugar," señala Mutlaq Suliman Almutlaq, un arqueólogo de la Comisión Saudita por el Turismo y el Patrimonio. "Le ha pagado a cada propietario. Hay ochocientas casas. El sitio será preservado como museo para las futuras generaciones."
Almutlaq recuerda cuando el antiguo poblado estuvo habitado por última vez: a mediados de la década de 1970. Fue entonces cuando los oficiales locales motivaron a las últimas familias que estaban fuertemente arraigadas en el "viejo" Al Ula a mudarse fuera de sus habitaciones en forma de panal, de sus callejuelas medievales y de sus plazas estrechas, lugar donde los agricultores vendían sus productos a lomos de burro. El gobierno reubicó masivamente a la población en el poblado contiguo, el "nuevo" Al Ula, un moderno pueblo de vidrio, concreto y bloques de carbonilla.
Almutlaq ama vagar por el vacío poblado antiguo. Su rostro se arruga para formar una tierna sonrisa al recordar cuando el lugar aún vivía, trepidando en colores, con sus mujeres transitando hacia y desde el arroyo cercano, y los sonidos de los mercaderes al anunciar su mercancía — la intimidad del hogar, del tiempo profundo.
Almutlaq es el custodio oficial del gobierno y su labor es resguardar al viejo Al Ula.
Esta es su descripción del trabajo: guardián de dulces memorias de infancia.
Video by Paul Salopek, Adam Jabari Jefferson
