La edición de julio de National Geographic muestra una historia acerca de la Caminata Fuera del Edén en el Hiyaz de Arabia Saudita. El artículo, ilustrado por John Stanmeyer, describe el poder de la memoria —y del olvido— en uno de los paisajes más legendarios del mundo. Te invito a re-caminar las viejas rutas del Hajj conmigo, buscando pozos excavados a mano que alguna vez mantuvieron con vida a caravanas, peregrinos e imperios que hoy ya son polvo.
La próxima semana reanudaremos la travesía a pie por Cisjordania e Israel.
Hay miles de pozos en el viejo Hiyaz.
Caminamos hacia ellos.
A veces su agua es dulce y otras veces es salada. Importa poco. Dichos pozos marcan como picaduras de viruela las rutas de caravana que desde antaño se hallan en desuso en Arabia y constituyen monumentos a la supervivencia humana. Cada uno concentra una fina destilación del paisaje. Y lo mismo aplica para la gente que bebe de ellos. En el Hiyaz —el legendario reino dentro de un extinto dominio Hashemita que solía regir la costa de Arabia Saudita en el Mar Rojo— hay pozos animados y pozos solitarios. Hay pozos cuyas aguas transportan la química de la tristeza o de la alegría. Cada uno representa un cosmos en una cubeta. Nos orientamos gracias a ellos.
Wadi Wasit es un pozo de olvido.
Llegamos hasta él durante un abrasador día de agosto. Estamos a la mitad de una caminata de 700 millas, quizás la primera que se realiza en generaciones, desde Yeda hasta Jordania. Descansamos en las dendritas de sombra proyectada por dos espinos que hay junto al pozo. Aquí conocemos al hombre que corre.
Llega en una camioneta. Corpulento y de bigote, es un camellero beduino amistoso, curioso, conversador y nervioso. Nos confunde con buscadores de tesoros. (¿Por qué otro motivo caminaría uno por el abrasador desierto?) Ha venido a vender artefactos.
"¡Mira esto!" dice mientras me muestra un anillo de estaño. Una vieja vaina de espada. Una moneda desgastada.
¿Qué tan antiguas son estas cosas?
El hombre que corre no lo sabe. "Kadim jidn", dice: Muy viejas. Se encoge de hombros...
