Recorriendo el mundo, se navegan fronteras interminables: reales e imaginarias, antiguas y modernas, visibles e invisibles, abiertas y cerradas.
En el remoto Pamir de Tayikistán, bordeamos la espuma salada del lago Karakul, alojado en el cráter de un meteorito gigante; situado a 3900 m, uno de los cuerpos de agua más elevados del mundo. Caminamos costeando el alambre de púas que divide China de Tayikistán. (Una nueva frontera: Tayikistán cedió una parte de sus montañas agrestes a Pekín en estos últimos años.) Marchamos por la carretera construida por los soviéticos, que alguna vez señaló la frontera salvaje en Asia Central de un imperio que ha desaparecido: un camino que hoy funciona como un exótico patio de recreo para los occidentales adinerados que pasean en bicicleta.
Y en el elevado y frío desierto del Pamir, exploramos las costas fantasmales de un desierto frío que alguna vez fue la orilla de un mar antiguo: el océano Tetis.
Guide Safina Shoxaydarova sets up camp on the beach of what was a vast, primordial ocean a hundred million years ago.
Paul Salopek
Las olas del océano Tetis, calientes por el sol, se expandieron por el mundo durante millones de años y dividieron dos continentes prehistóricos: Laurasia, en el norte, y Gondwana, en el sur. Luego, con una lentitud inimaginable, a lo largo de lapsos de tiempo no humanos, esas dos masas continentales colisionaron y se crearon cordilleras en lo que hoy es Europa (los Alpes) y Asia (el Pamir, el Karakórum, el Himalaya). El océano Tetis se encogió. Los restos de lo que alguna vez fue un océano que se extendía por el mundo sobreviven en forma de meros charcos: el Mediterráneo, el Mar Negro, el Caspio y el agonizante Aral.
Los ecos de esta colisión de cien millones de años todavía resuenan en el Pamir.
Algunos de los picos más altos y escarpados de Asia todavía tiemblan a causa de los terremotos; los sismos y réplicas desencadenan avalanchas masivas, desprendimientos colosales, hacia los valles.
Near Alichur, Tajikistan, the Pamirs are spattered with countless hot springs, mineral baths, and small geysers—hints of an ongoing collision between India and Asia.
Paul Salopek
Son los suspiros de un océano que murió hace mucho tiempo: el Tetis. Los incontables manantiales que surgen a borbotones de las rocas, de las arenas del río y de la pradera alpina del Pamir murmuran: recuérdenme.
