Baqar Taihan busca este tesoro comestible enterrado.
En Ganish, una antigua parada en plena Ruta de la Seda ubicada en lo alto de los picos nevados del norte de Pakistán, encontramos a Taihan, que está supervisando la exhumación de un valioso alijo de oro graso: lingotes de mantequilla elaborada con leche de vaca y de yak, almacenados en recipientes hechos de madera de abedul, que llevan años enterrados bajo los adoquines de la plaza del pueblo. Algunos de los lingotes de esta preciada mantequilla tienen más años que el propio Taihan, que es un hombre de mediana edad.
"Nuestros abuelos la solían enterrar hasta un siglo", nos cuenta Taihan, activista local y aficionado a la historia. "Hoy en día, la mantequilla más añeja que conozco sólo tiene 40 o 50 años."
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