Gona es la escena de un salto en la conciencia humana olvidado hace mucho tiempo.
Un monumento debería ser erigido en este punto, en las pardas tierras baldías de Afar: un santuario alto, hecho exclusivamente de piedra, en honor a la colosal idea que se desarrolló aquí 2,6 millones de años atrás. Los potentados de todo el mundo podrían ser invitados a la inauguración. Un nuevo feriado internacional—llamado Día de Gona, quizás—podría ser agregado justificadamente al repleto calendario global de dignos eventos humanos. Pero el estatus de persona muy importante en tal ceremonia sólo puede ser reservado a los chefs del planeta—los artistas del sushi de Osaka, los maestros del filete tártaro de París, y en particular, los cortadores de carne en Argentina y Texas. Me los imagino sacándose sus tocados y alzando sus cuchillos y machetas, saludando al lugar de las herramientas de piedra más antiguas del mundo. Se inclinarían en honor a sus Evas gastronómicas, sus Adanes culinarios.
El valle del Rift en África está lleno de millones de artefactos provenientes del sótano del tiempo. La mayoría de estos implementos (o montones de basura) parecen estar ligados a un propósito: la preparación de comida. Gona, por lo tanto, es la cocina original de la humanidad. Sus herramientas primordiales para picar y cortar, cuyo simple diseño, llamado oldovayense, superó las desventajas competitivas de nuestros ancestros—cuerpos débiles y pequeños dientes diseñados principalmente para masticar plantas—rebanó la concentrada energía animal de ecosistemas enteros: una revolución.
"Los primeros fabricantes de herramientas comenzaron haciendo artefactos de piedra intencionalmente al golpear rocas y producir fragmentos de bordes afilados usados para cortar carcasas de animales," explica Sileshi Seemaw, un científico etíope del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en España, quien descubrió el sitio de Gona. "Las herramientas de piedra fueron usadas principalmente para procesar carcasas de animales para obtener carner y quebrar huesos para extraer la médula."
Probablemente las lascas de Gona no fueron usadas para matar los antílopes arcaicos cuyos huesos trozados y fosilizados yacen esparcidos allí. Los primeros fabricantes de herramientas no eran bravos cazadores. En cambio, los astutos homínidos que golpearon una roca contra otra en Gona, anunciando su conquista del mundo, fueron probablemente "carroñeros de poder." Asustaban hienas y perros salvajes de sus presas muertas. Ellos se comían el trabajo de otros.
Hemos caminado por semanas, Ahmed Alema Hessan y yo, sobre cubiertos desechados de la Edad de Piedra—la basura de bacanales repletas de carne en un paisaje frecuentemente ligado, hoy en día, al hambre.
Anduvimos para arriba y para abajo, como un yoyó, por kilómetros a través de quebradas sin agua hasta Gona. Su silencio hacía ruido. Nos dejamos caer, exhaustos, devastados por el calor, bajo la sombra espinosa de una acacia. Aún así nos asábamos. Y no podíamos quedarnos. Habían reportes de grupos armados Issa en las cercanías, robando ganado Afar.
"Vamos, hombre," Alema dijo, pateando mis botas.
La historia es un espejo. La revolución continúa.
Gullies wrinkle the earth near Gona. In this area the first toolmakers scavenged and cut up animal carcasses.
Paul Salopek
¿El Fuego nos Hizo Humanos? La Cruda Realidad Acerca de Cocinar
Richard Wrangham
Muchas de las personas que estudian los orígenes humanos están de acuerdo que la invención de herramientas de piedra hace 2,6 millones de años atrás fue un punto crucial en la evolución humana. La carnicería de animales permitió a los homínidos explotar fuentes de alimento ricas en nutrientes tales como órganos internos y médula ósea. Insumos más ricos en energía pudieron nutrir nuestros cerebros grandes. Pero un investigador, Richard Wrangham de Harvard, piensa que el avance más importante vino del poder de la Tierra—cocinar. La posición de Wrangham es controversial, porque evidencia sólida del uso de fuego controlado es relativamente reciente: Sólo unos 400.000 años de antigüedad. A continuación, Wrangham calienta su tema.
Paul Salopek: Caminé por el remoto sitio de Gona en Etiopía, que con 2,6 millones de años de antigüedad es considerado el sitio de herramientas de piedra más antiguo en existencia. Las herramientas esparcidas por el desierto allí—hachas y picos de mano— fueron empleadas principalmente para carnear animales grandes como búfalo, que eran presuntamente consumidos crudos. ¿Qué sabemos acerca de la cantidad de carne cruda en nuestras dietas prehistóricas? Tenemos caninos por alguna razón, ¿correcto?
Richard Wrangham: Marcas de corte en las regiones portadoras de carne de huesos fosilizados confirman que una especie de homínido comía carne de animales grandes más de dos millones de años atrás. Es muy probable que esos carnívoros fueran nuestros ancestros; algunos de los primeros en usar regularmente herramientas de piedra fueron probablemente las especies "intermedias" Homo/Australopithecus habilis. Desafortunadamente no sabemos cuanta carne comían, o si la cocían. Sus sistemas digestivos deben haber estado adaptados a comer muchas plantas, como lo son en chimpancés y gorilas hoy en día, por lo tanto es improbable que dependieran de la carne para la mayor parte de su dieta. Una presunción razonable es que se comieron la carne cruda las primeras veces que la obtuvieron de animales de caza mayor como antílopes e hipopótamos, y luego aprendieron durante decenas de miles de años que la cocción la mejoraba. A propósito, los dientes caninos no tienen nada que ver con comer carne en primates. Especies con grandes caninos pelean mucho entre sí. Principalmente los con grandes caninos son los machos, como en gorilas y babuinos, pero en algunas especies como gibones las hembras también tienen caninos grandes. Las gibones hembras pelean mucho entre sí.
PS: Usted argumenta que cruzar el límite desde alimentos crudos a cocidos fue un hito fundamental que ayudó a hacernos completamente humanos—o, mejor dicho, hizo nuestros cerebros más humanos. ¿Por qué?
RW: El alimento cocido es diferente en dos aspectos muy importantes al alimento crudo. Nos da más energía y es más blando. El incremento en energía significa que una vez que nuestros ancestros empezaron a depender de carne cocida, ellos pudieron vivir más tiempo, tener más hijos, viajar más lejos, alimentar un cerebro grande, y renunciar a tener estómagos voluminosos. El alimento más blando producto de la cocción permitió a nuestros ancestros tener dientes más pequeños, gastar menos tiempo masticando y más tiempo en actividades novedosas como cazar y hacer harramientas de piedra. Los cerebros utilizan muchas calorías al día. Los alimentos cocidos ayudaron a los cerebros a agrandarse porque los humanos tienen estómagos pequeños (gracias a comer alimentos blandos, fácil de digerir), así que parte de la energía que antes se usaba para alimentar nuestros estómagos ahora podia ser usada para los cerebros.
PS: ¿Por qué exactamente el alimento cocido es más nutritivo que el alimento crudo?
RW: Primero, el alimento cocido provee más calorías por gramo de alimento consumido. Esto es así porque el calor de la cocción abre las moléculas y las hace más fácil de digerir por las enzimas. Por ejemplo, la cocción gelatiniza el almidón y desnaturaliza las proteínas. Si se consumen crudos, el almidón o la proteína son sólo parcialmente digeridos en el intestino delgado, y la mitad o más de lo que permanece es digerido (o "fermentado" por bacterias) de manera muy ineficiente en el intestino grueso. Segundo, el alimento cocinado nos hace gastar menos energía en digerirlo. Esto es porque el alimento cocido es tan blando que nuestro sistema digestivo puede descomponerlo en partes cada vez más pequeñas sin mucha actividad muscular en el estómago, o producción de ácidos o enzimas. No sabemos con precisión cuánto es el incremento del valor energético de los alimentos cuando son cocinados, pero es probable que el incremento sea más cercano al 50% que al 10%.
PS: Su teoría indica que los cerebros más grandes y los dientes más pequeños del Homo erectus, nuestro primer ancestro que convincentemente divergió de lineages mas parecidos al simio hace unos 1,9 millones de años, son el resultado de comer alimentos cocidos. Sin embargo, otros expertos argumentan que la evidencia del uso de fuego controlado para cocinar es una invención mucho más reciente, que data de hace unos 400.000 años. ¿Cómo responde a esta crítica?
RW: Mi teoría es predictiva. Dice que si observamos cuidadosamete, encontraremos evidencia de homínidos controlando el fuego alrededor de 1,9 millones de años atrás. Otro tipo de datos puede ayudar también, como evidencia de adaptación genética al consumo de alimento cocido. La teoría del alimento cocinado está basada en un argumento biológico, mientras que el desafío viene de la arqueología.
PS: Nos hemos estado reuniendo alrededor de fogones por un largo tiempo. Suburbanos modernos construyen falsas chimeneas eléctricas en sus casas
al estilo de cabañas. ¿Por qué es tan placentero mirar las brasas del fuego? ¿Genera alguna memoria límbica de que se viene una panza llena?
RW: Independiente de cuándo exactamente el fuego fue controlado por primera vez, el fogón o chimenea ciertamente ha sido parte de la vida humana por cientos de miles de años. Ha sido un lugar que provee seguridad, satisfacción, comidas y camaradería. No es de extrañar que a todos les guste.
