Reid Ferring sostiene una roca en cada mano.
Son del tamaño de huevos de gallina. Son rectangulares y grises. Son rotundamente comunes. Excepto por los números que tienen pintados en sus superficies para catalogarlas, son iguales al cuatrillón de otras piedras naturales que hay esparcidas por la superficie terrestre.
"La evidencia es circunstancial", admite Ferring, un arqueólogo estadounidense. "Pero tenemos buenas señales de que fueron lanzadas".
Está hablando de lanzamiento prehistórico.
Cientos de dichas piedras no descritas han sido desenterradas cerca de los restos de animales de presa en Dmanisi, un importante sitio homínido en las colinas forestales de la ex República Soviética de Georgia.
El Homo Erectus, el primero que excursionó fuera de África, hurgó por un cementerio del Pleistoceno que hubo aquí hace 1.8 millones de años. Nuestros ancestros parecen haber lanzado rocas a tigres dientes de sable, leopardos, lobos y hienas para alejarlos de sus presas. Las rocas de Ferring podrían ser las armas más antiguas del mundo.
* Lee la historia completa en el Noticiero de National Geographic.
