Al iniciar una travesía para cruzar el planeta a pie, uno comienza a notar - de cerca y en detalle, mientras el paisaje se desliza a tres millas por hora - ciertos patrones repetitivos de arquitectura que, de seguro, son extremadamente antiguos y que quizás constituyen una ventana hacia las bases mismas de la imaginación humana.
Ya sea por los montículos de roca de las antiguas tumbas Afar en el Valle de Rift en Etiopía, por los interminables montecillos de ruinas tiradas con descuido en las afueras de las ciudades jóvenes de Arabia saudita o por las formas de colmena que tienen los hornos de pan hechos de ladrillo de adobe que hay en Uzbekistan, es evidente que la humanidad ama los domos. Esto no es ninguna sorpresa. El domo es un símil del firmamento, del cosmos, de los lineamientos curvos del cielo.
La humanidad también ama la predictibilidad de las líneas paralelas. Fueron grabadas en peñascos de roca en Jordania durante los inicios de la Edad de Bronce (quizás para simbolizar la lluvia). Y, ¿quién no se ha sentido cautivado por los surcos rectos de los campos labrados, por ejemplo, en Turquía?
También están las astas colosales.
Encontré mi primera asta de bandera gigante hace más de dos años mientras caminaba hacia el centro de Baku, la capital de Azerbaiyán. Recuerdo haber mirado hacia arriba pensando con cierta admiración "es una gran asta". (Medía cerca de 532 pies de alto). Mi compañero local, Rufat Gojayev, compartió mi percepción y dijo "Esta asta era la más grande del mundo hasta que Tayikistán erigió una que la sobrepasa sólo por centímetros."
View of the once tallest flagpole in the world. Baku, Azerbaijan.
Paul Salopek
Recordé la vista de aquella asta gigante, ahora distante, cuando me encontré recientemente con nada menos que el objeto de la envidia de Gojayev: Una asta de 541 pies de alto en la plaza central de Dushanbe, Tayikistán. Se elevaba por el cielo del ocaso llevando la bandera nacional que supuestamente pesa 1.500 libras. Acudió a mi mente la idea de que probablemente yo era el único ser humano que había caminado 2.300 millas entre las dos astas gigantes. Mis amigos tayikos me dijeron sombríamente que otro país, al parecer en el Medio Oriente, había erigido una asta aún más alta, que eclipsaba la de ellos.
La compañía detrás de toda esta envidia por las astas de bandera es estadounidense.
Trident Support, con base en San Diego y con oficinas en los Emiratos Árabes, entró en el negocio en el año 2001. Construyó una asta de bandera de 400 pies de alto en Abu Dhabi. Desde entonces, esta empresa ha erigido astas colosales por todo el Medio Oriente y Asia Central, así como también en África e India.
Construir astas gigantes es ciertamente más sencillo que construir instituciones democráticas, pero no deja de ser una ardua tarea de ingeniería. Y, de cualquier modo, una carrera de astas de bandera es preferible a una carrera de armas. Así es que llamé a un ejecutivo de Trident Support, Marc Summers, y gentilmente respondió mis preguntas. El diálogo descrito a continuación ha sido editado por motivos de claridad y brevedad.
Paul Salopek: ¿Qué país alberga en este momento a la asta de bandera más alta del mundo?
Marc Summers: Nuestra asta más alta está actualmente en Tayikistán y mide 521 pies. Es una de las 6 más altas del mundo que hemos construido: Baku, Azerbaiyán: 531 pies; Ashgabat, Turkmenistán: 436 pies; Aqaba, Jordania: 433 pies; Amman, Jordania: 417 pies; y Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos: 404 pies. La más alta del mundo en este momento está en Jeddah, Arabia Saudita, con 558 pies de altura. Nos habían adjudicado el contrato para construir esa asta en el año 2012 pero, después de recibir la concesión, las negociaciones continuaron con muchas condiciones inaceptables y onerosas. Finalmente, abandonamos el proyecto y quedó en manos de una compañía local Saudita de postes de alumbrado. Sin embargo, en estos momentos nos encontramos efectuando negociaciones con varios consorcios en distintos países para construir la próxima asta más alta del mundo, superior a la de Jeddah.
PS: ¿Cómo fue que ingresaron en el negocio de las astas de bandera?
MS: Estábamos trabajando en los Emiratos Árabes, realizando trabajos de logística de defensa para una empresa local. Uno de nuestros asociados de alto nivel y aupiciadores comerciales en los Emiratos dijo que querían construir una "asta de bandera alta" en Abu Dhabi como monumento y nos preguntó si podíamos hacerla. Por supuesto, respondimos que sí. Luego nos dijo que querían la asta más alta del mundo. Investigamos un poco y encontramos que Guinness denominó a la asta de Korea del Norte como "la más alta del mundo", con 525 pies de altura, pero cuando la miramos nos dimos cuenta de que no es realmente una asta de bandera sino que más bien una torre de radio con una bandera en la punta. Logramos que Guinness creara una nueva categoría para las "astas de bandera de soporte autónomo más altas" y en el año 2001 construimos la asta monumental de 404 pies en Abu Dhabi, que logró el récord mundial. Gracias a ese proyecto, empezamos a recibir llamadas de otros clientes.
PS: ¿Cómo es negociar con países que buscan astas de bandera para romper récords mundiales - sabiendo que, tarde o temprano, otro gobierno querrá superarlo?
MS: Obviamente, hemos tenido muchos clientes que han querido que garanticemos que no construiremos otra asta más alta en el futuro - ante lo cual nosotros solemos explicar que si no lo construimos nosotros, alguien más probablemente lo hará, por lo que nuestra garantía no sería muy valiosa. Pero hemos ofrecido un contrato que involucra una tarifa anual de garantía como incentivo para los clientes que nos brindaría compensación por pérdidas comerciales y, en cambio, nosotros garantizamos no ofrecer ni aceptar otros contratos para erigir astas más altas. Infortunadamente, nadie ha aceptado dicha oferta de pagarnos para no trabajar.
Además, desde un punto de vista práctico, hemos discutido que, a pesar de que algún día podría llegar a haber una asta más alta en alguna parte, el principal motivo de su existencia radicaría en el anhelo de establecer un monumento nacional grandioso e impresionante, por lo que el récord mundial, a pesar de que ser atractivo, no sería la razón principal que motivaría la presencia de dicha asta.
PS: Debe de haber un límite en la altura de las astas, a causa de los materiales de construcción que se utiliza hoy en día. ¿Tienes alguna idea de cuál es ese límite?
MS: No diría que hay un límite. Con suficiente tiempo y dinero, la mayoría de las actividades se pueden realizar. Los factores limitantes que hemos visto en nuestro sistema de trabajo actual es la disponibilidad de grúas apropiadas, pero eso puede resolverse por medio de otra tecnología de elevación, más costosa. Además, utilizar material más liviano y de mayor resistencia podría ser otra solución para construir astas más altas, pero nuevamente el asunto del costo queda sobre la mesa. Pensamos que nuestro concepto y modelos actuales son apropiados para erigir astas de cerca de 660 pies, o quizás 720 pies, sin mayor cambio en concepto. Pero deberemos dejar que nuestros ingenieros trabajen en los cálculos y en los diseños para evaluar si podemos alcanzar mayores alturas, asumiendo que haya clientes dispuestos a pagar el precio. Mientras tanto, nos place erigir astas de 400 o de 250 pies - cuya construcción es más fácil, rápida, económica y casi tan impresionante visualmente como las más altas - aunque sin el certificado del Récord Mundial Guinness colgando en la pared.
