¿Por qué está amurallada la aldea de Ganish?
Esta aldea medieval, un pequeño y remoto puesto avanzado en plena Ruta de la Seda, estuvo una vez circundada por imponentes murallas de ocho metros de altura, construidas con madera y piedra y de las cuales aún hoy se conservan algunos restos. También continúa en pie una atalaya con troneras, una de las múltiples torres de vigilancia que una vez protegieron el perímetro de Ganish, así como su entrada principal, construida a base de gruesos tableros de madera y que siempre se cerraba a cal y canto al anochecer.
Durante los últimos dos años he recorrido las olvidadas rutas comerciales de caravanas que supusieron un experimento pionero en el mundo en cuestiones de globalización: la Ruta de la Seda. Sus senderos abandonados están salpicados de antiguos asentamientos fortificados. Khiva, Bukhara y Samarkanda son algunos ejemplos de lo que otrora fuesen gloriosos oasis comerciales en Uzbekistán, bastiones amurallados en esta ruta comercial. Las estepas de Kazakistán están veteadas de caravasares cuyos majestuosos torreones hace tiempo que se conviertieron en escombros. La existencia de antepechos, portones, empalizadas y fosos ilustra la paradoja de las relaciones humanas y de la historia de la Humanidad en general. Pese a tratarse de un corredor comercial de vital importancia a efectos de interacción entre culturas, de aperturismo y de libertad de movimientos, nuestros ancestros se parapetaban detrás de murallas, barricadas y almenas.
Video by Naveed Khan and Paul Salopek
La Ruta de la Seda no sólo comerciaba con bienes de lujo, tales como metales preciosos, porcelana, especias y por supuesto, seda; también sirvió como nexo de unión entre más de cien millones de personas a ambos lados del Viejo Mundo, como vaso comunicante de ideas revolucionarias y de avances tecnológicos. Las ideas de los filósofos griegos llegaron hasta Oriente, contribuyendo al desarrollo de una Edad de Oro Islámica en materia de las artes y las ciencias. Asimismo, grandes inventos orientales como el papel, el acero forjado y las matemáticas avanzadas se abrieron paso hasta Occidente y contribuyeron a la evolución del Renacimiento Europeo. En este contexto, los intercambios comerciales entre civilizaciones ampliaron los confines de la imaginación humana y conectaron el mundo de una manera hasta entonces impensable.
Sin embargo, la Ruta de la Seda también se vio afectada por cuestiones mucho menos edificantes, tales como invasiones nómadas o guerras. Las antiguas rutas comerciales encauzaron las incursiones de hordas mongolas hasta Occidente. Después vino la peste.
A las afueras de Ganish hay un pedregal donde se pueden leer mensajes escritos en las rocas por viajeros de antaño, así como imágenes talladas de íbices que datan de la Edad de Piedra. También aquí se pueden encontrar escritos cincelados en las olvidadas escrituras de imperios ya desaparecidos, como el kharosthi, el brahmi, el proto-surada, el surada y el sogdiano.
Al descansar la palma de mi mano en las antiguas murallas de Ganish me asalta una duda:
¿Qué elementos de nuestra cultura debemos preservar y qué elementos debemos intercambiar?
