Hay algo reconfortante acerca de viajar con animales grandes. Su genuina grandeza y su extraordinaria fuerza al moverse a la par con tu paso débil pueden animar tu espíritu durante la caminata. Pareciera que los animales también tienen interés en ser parte de tu viaje. Una idea absurda. (Nadie le ha preguntado jamás a un animal de carga su opinión acerca de llevar nuestro cargamento). Pero es difícil deshacerse de la sensación de solidaridad entre especies.
Camels heading home after grazing.
John Stanmeyer-VII
En el caso de los camellos, que fácilmente pueden pesar una tonelada, una sorprendente fragilidad le otorga cierto patetismo a la sociedad. Los camellos son capaces de soportar la sed durante tres o cuatro días. La mayoría puede cargar 500 libras de peso muerto. Pero son quisquillosos y las plantas de sus patas, que son suaves como una llanta lisa, resbalan en el lodo y se lastiman con las rocas filosas.
Por la noche, nuestros dos camellos se arrodillan en el suelo con suavidad neumática y quedan hincados muy cerca, a veces a la distancia de un brazo. Se revuelcan en la tierra como los caballos (lo cual puede ser muy impresionante en la oscuridad). Y rumean. Sin cesar. Este hábito genera un extraño ruido. Suena como pisadas sobre gravilla. Anoche me desperté por ello. Nuestro camello más grande, Suma a’tuli, no estaba masticando tan ruidosamente - era porque se había detenido.
Haz click aquí para escuchar al camello rumear.
