La edición de marzo de National Geographic muestra el último episodio de la "Caminata Fuera del Edén" por el globo.
Con fotografías de John Stanmeyer, la edición de marzo publicada bajo el título “Fleeing Terror, Finding Refuge” ("Escapando del Terror, Encontrando Refugio"), describe la caminata de Paul Salopek por la migración forzosa más masiva en el Medio Oriente desde la caída del Imperio Otomano hace un siglo —una calamidad humanitaria que se agudiza a cada momento y cuya "repercusión política en la región es incomprensible y durará mucho tiempo". * "¿Qué ocurre cuando te conviertes en un refugiado de guerra? Caminas".
Cierto, para salvar tu vida —por ejemplo, si los militantes asaltan tu pueblo— lo primero que harás es huir por cualquier medio que te sea accesible. En el automóvil familiar, en el camión de fruta de tu vecino, en un bus robado, en un carretón tirado por un tractor. Pero eventualmente irás hacia alguna frontera. Y es allí donde deberás caminar. ¿Por qué? Porque los hombres en uniforme pedirán ver tus papeles. ¿Qué? ¿No tienes papeles? (¿No los trajiste? ¿Decidiste tomar la mano de tu hijo primero en vez de tomar los papeles, en el último momento frenético antes de correr? ¿O quizás te dedicaste a empacar una bolsa con comida, con dinero?) No importa. Sal de tu vehículo. Párate por allá. Espera. Ahora, con papeles o sin papeles, tu vida como refugiado oficialmente ha dado inicio: a pie y con actitud de impotencia.
A fines de septiembre, cerca de la frontera de Mürşitpınar en Turquía, los refugiados sirios llegaron en masa (alcanzando sumas de decenas de miles de personas) por los campos de pimiento en barbecho. Eran kurdos y huían de las balas y los cuchillos del estado islámico. Muchos llegaron en automóvil, en sedanes y hatchbacks, en furgonetas de reparto y camionetas levantando el polvo blanco y fino de algunos de los campos agrícolas más antiguos del mundo. Los turcos no permitieron el ingreso de tan diversa caravana. Al costado crecía un estacionamiento de vehículos abandonados. Un día, un grupo de guerrilleros islamistas vestidos de negro se los llevaron. Los robaron bajo las narices de los soldados turcos, quienes sólo se dedicaron a observar. No les podía importar menos.
Entonces comienza. Das el paso. Sales de una vida y entras en otra. Atraviesas una alambrada fronteriza rota hacia la desnacionalización, la vulnerabilidad, la dependencia y la invisibilidad. Te conviertes en refugiado.
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